Si un
decreto supremo corre el riesgo de quedarse en el aire, ese es el D.S. N° 003 -
2008, dado por el Ministerio del Ambiente del Perú. Allí se toman las medidas
correctivas para regular el dióxido de azufre (SO2), una de las principales
causantes de contaminación ambiental en las ciudades, y exige que para el 2014
no se rebase el límite de 20 ug/m3 (microgramos por metro cúbico).
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| (Foto: Google) |
Es decir,
si tuviéramos una piscina de un metro cúbico de volumen, no se permitiría
agregar más de un cuarto de una cucharita con azufre (sí, con las que removemos
el café), para haberla contaminado. El límite se sustenta en diversos estudios
epidemiológicos realizados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Este
decreto mencionado modifica el D.S. 074 publicado por el Consejo de Ministros
del gobierno de Valentín Paniagua que data del 22 de junio del 2001. Al no
haber existido el Ministerio del Ambiente aquella vez, fue promovida por el
Concejo Nacional del Ambiente (CONAM). Era el “Reglamento de Estándares
Nacionales de Calidad Ambiental del Aire” y proponía los valores límites para
cada contaminante (sea azufre, partículas menores a 10 y 2.5 micras, benceno,
hidrógeno sulfurado), así como la estrategia para alcanzarlos progresivamente.
Bajo la
misma premisa de normar los límites máximos de velocidad en una carretera, se
establecieron los Estándares de Calidad Ambiental (ECA) y los Límites Máximos
Permisibles (LMP) para proteger la salud de las personas. “La regulación ambiental latinoamericana y
peruana ha crecido y evolucionado hasta llegar a niveles cercanos a la
regulación ambiental internacional”, señala Mariano Castro, viceministro
de Gestión Ambiental, a Munay.
El
cronograma de adecuación del ECA - aire para el dióxido de azufre exigía 365
ug/m3 (0.365 gramos) diarios y 80 ug/m3 anual. A partir del año 2009, se
eliminó la exigencia anual y quedó solamente el tope de 80 ug/m3 diario. Para el 2014, tendrá que cumplirse con 20
partes por millón. Todo un reto si consideramos que Japón, el más
estricto en estos asuntos, tiene permitido hasta 105 ug/m3, y Chile permite
hasta 150 ug/m3. La pregunta es: ¿Existe
la tecnología suficiente para asumir el reto desde el 1 de enero de 2014?
Según Eva
Arias, presidenta de la Sociedad Nacional de Minería y Petroleo, “Técnicamente
no es posible cumplir con este tema del ECA aire de reducción de niveles de
emisión de SO2, de 80 a 20 microgramos por metro cúbico. El mismo nivel de 80
ya es una carga”, señaló en declaraciones al diario Gestión.
Para Eric
Concepción, director del área de Calidad de Aire del Ministerio del Ambiente
(MINAM), el tema pasa por la rentabilidad de las empresas. “Y la rentabilidad se traduce en
costo-beneficio. Adaptar la tecnología a la necesidad de nuestro país requiere un costo muy elevado que prácticamente
haría poco atractivas a ciertas actividades”. La inversión se estima en
800 millones de dólares.
De las
refinerías existentes en el país (La Oroya, Ilo, Cajamarquilla, Funsur), sólo
son dos las que concentran el 80% de la demanda. Talara, de Petro Perú, y la
refinería de Repsol en La Pampilla, entrarán en un proceso de modernización.
Solamente Lima y los departamentos al sur del Perú utilizan Diesel con las
permitidas 50 partes por millón, es decir, bajo en azufre.
Ilo, en
Moquegua, es la única excepción al sur del país, ya que traspasa los 80
microgramos por metro cúbico de contaminación ambiental, debido a sus
generadoras eléctricas, pesqueras y un parque automotor que utiliza combustible
deficiente. La zona norte y la selva siguen abasteciéndose con combustible
altamente contaminante.
Para
Concepción, se debe hablar de “viabilidad tecnológica” y que si el cumplimiento
no es el próximo año, “estarían en condición de cumplir después de algunos años
de implementarse esas medidas”, explica. Allí coincide con el viceministro
Castro, quien concede que “tiene que evaluarse en cada uno de los casos y
determinar la disponibilidad tecnológica”.
Si se
demuestra que actualmente la tecnología para la reducción de dióxido de azufre
hace inviable un proyecto, se continuará con la normativa vigente de 80 partes
por millón. ¿Marcha atrás del Ministerio del Ambiente o una simple medida de
cordura?
El
Ministerio de Energía y Minas y el Ministerio de Agricultura serían los
responsables de velar por el cumplimiento a partir del próximo año, ya que sólo
10 ciudades de las 13 que se vienen monitoreando desde el 2001 estarían en las
condiciones de cumplir los estándares en el mediano plazo.
Las finas
partículas originadas por la combustión de hidrocarburos pueden ser origen de
enfermedades respiratorias y cáncer. Según Ana González, psicóloga del Centro
Ciudad del Aire de España, hay 3500 muertes al año por exposición a partículas
en todo el mundo y el 10% de las hospitalizaciones son atribuibles a calidad
del aire. Por ahora, los limeños podemos empezar a dudar de aquel viento
“fresco” que ingresa por nuestras ventanas.
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