domingo, 20 de abril de 2014

"En agosto nos vemos", novela póstuma de Gabriel García Márquez

Se ha voceado que Gabriel García Márquez habría dejado una novela póstuma, en la cual habría estado trabajando porque no le gustaba el final. "En agosto nos vemos", se titulará esta obra cuya publicación depende de la familia (hagamos presión).



La novela viene siendo mencionada por el propio Gabo desde 1999, en una lectura que hizo en la Casa de América de Madrid, tras lo cual la habría reelaborado. Ni tan póstuma, pues su primer capítulo había visto la luz en forma de texto en The New Yorker y El País, según la web Sipse.com de México.

Serían 4 historias, que correrían en 150 páginas, unidas por la historia de Ana Magdalena Bach, una mujer de 52 años que visita la tumba de su madre los 16 de agosto de todos los años, hasta que en la visita 29, conoce a un hombre con el cual será infiel por primera vez.

A continuación, el texto:

EN AGOSTO NOS VEMOS
Volvió a la isla el viernes 16 de agosto en el transbordador de las dos de la tarde. Llevaba una camisa de cuadros escoceses, pantalones de vaquero, zapatos sencillos de tacón bajo y sin medias, una sombrilla de raso y, como único equipaje, un maletín de playa. En la fila de taxis del muelle fue directo a un modelo antiguo carcomido por el salitre. El chófer la recibió con un saludo de antiguo conocido y la llevó dando tumbos a través del pueblo indigente, con casas de bahareque y techos de palma, y calles de arenas blancas frente a un mar ardiente. Tuvo que hacer cabriolas para sortear los cerdos impávidos y a los niños desnudos, que lo burlaban con pases de toreros. Al final del pueblo se enfiló por una avenida de palmeras reales, donde estaban las playas y los hoteles de turismo, entre el mar abierto y una laguna interior poblada de garzas azules. Por fin se detuvo en el hotel más viejo y desmerecido.El conserje la esperaba con las llaves de la única habitación del segundo piso que daba a la laguna. Subió las escaleras con cuatro zancadas y entró en el cuarto pobre con un fuerte olor de insecticida y casi ocupado por completo con la enorme cama matrimonial. Sacó del maletín un neceser de cabritilla y un libro intenso que puso en la mesa de noche con una página marcada por el cortapapeles de marfil. Sacó una camisola de dormir de seda rosada y la puso debajo de la almohada. Sacó una pañoleta de seda con estampados de pájaros ecuatoriales, una camisa blanca de manga corta y unos zapatos de tenis muy usados, y los llevó al baño con el neceser.Antes de arreglarse se quitó la camisa escocesa, el anillo de casada y el reloj de hombre que usaba en el brazo derecho, y se hizo abluciones rápidas en la cara para lavarse el polvo del viaje y espantar el sueño de la siesta. Cuando acabó de secarse sopesó en el espejo sus senos redondos y altivos a pesar de sus dos partos, y ya en las vísperas de la tercera edad. Se estiró las mejillas hacia atrás con los cantos de las manos para verse como había sido de joven, y vio su propia máscara con los ojos chinos, la nariz aplastada, los labios intensos. Pasó por alto las primeras arrugas del cuello, que no tenían remedio, y se mostró los dientes perfectos y bien cepillados después del almuerzo en el transbordador. Se frotó con el pomo del desodorante las axilas recién afeitadas y se puso la camisa de algodón fresco con las iniciales AMB bordadas a mano en el bolsillo. Se desenredó con el cepillo el cabello indio, largo hasta los hombros, y se hizo la cola de caballo con la pañoleta de pájaros. Para terminar, se suavizó los labios con el lápiz labial de vaselina simple, se humedeció los índices en la lengua para alisarse las cejas lineales, se dio un toque de su perfume amargo detrás de cada oreja y se enfrentó por fin al espejo con su rostro de madre otoñal. La piel, sin un rastro de cosméticos, se defendía con su color original, y los ojos de topacio no tenían edad en los oscuros párpados portugueses. Se trituró a fondo, se juzgó sin piedad y se encontró casi tan bien como se sentía. Sólo cuando se puso el anillo y el reloj se dio cuenta de su retraso: faltaban seis para las cinco. Pero se concedió un minuto de nostalgia para contemplar las garzas que planeaban inmóviles en el vapor ardiente de la laguna. Los nubarrones negros del lado del mar le aconsejaron la prudencia de llevar la sombrilla.El taxi la esperaba bajo los platanales del portal. Se alejó por la avenida de palmeras hasta un claro de los hoteles donde había un mercado popular al aire libre, y se detuvo en un puesto de flores. Una negra grande que hacía la siesta en una silla de playa despertó sobresaltada, reconoció a la mujer en el asiento posterior del automóvil y le dio, entre risas y chácharas, el ramo de gladiolos que había encargado para ella desde la mañana. Unas cuadras más adelante el taxi torció por un sendero apenas transitable que subía por una cornisa de piedras afiladas. A través del aire enrarecido por el calor se veían los yates de placer alineados en la dársena del turismo, el trasbordador que se iba, el perfil remoto de la ciudad en la bruma del horizonte, el Caribe abierto.En la cumbre de la colina estaba el cementerio triste de los pobres. Empujó sin esfuerzo el portón oxidado, y entró con el ramo de flores en el sendero de túmulos tragados por la maleza, con escombros de ataúdes y saldos de huesos calcinados por el sol. Las tumbas parecían iguales en el cementerio desamparado con una ceiba de grandes ramas en el centro. Las piedras afiladas hacían daño aun a través de las suelas de caucho recalentado, y el sol duro se filtraba por el raso de la sombrilla. Una iguana surgió de los matorrales, se detuvo en seco frente a ella, la miró un instante y escapó en estampida.Había acabado de limpiar tres tumbas, y estaba exhausta y empapada de sudor cuando logró reconocer la lápida de mármol amarillento con el nombre de la madre y la fecha de su muerte, veintinueve años antes. Solía darle las noticias de la casa, la había informado con datos confidenciales para que la ayudara a decidir si se casaba, y a los pocos días creyó recibir su respuesta en un sueño que le pareció inequívoco y sabio. Algo semejante le había ocurrido cuando el hijo estuvo dos semanas entre la vida y la muerte por un accidente de tránsito, sólo que la respuesta no le llegó en sueños, sino por la conversación casual con una mujer que se le acercó en el mercado sin ningún motivo. No era supersticiosa, pero tenía la certeza racional de que la identificación perfecta con su madre continuaba después de su muerte. Así que le hizo las preguntas del año, puso las flores en la tumba, y se fue convencida de recibir las respuestas el día menos pensado.Misión cumplida: había repetido aquel viaje por veintiocho años consecutivos cada 16 de agosto a la misma hora, en el mismo cuarto del mismo hotel, con el mismo taxi y la misma florista bajo el sol de fuego del mismo cementerio indigente, para poner un ramo de gladiolos frescos en la tumba de su madre. A partir de ese momento no tenía nada que hacer hasta las nueve de la mañana del día siguiente, cuando salía el transbordador de regreso.Se llamaba Ana Magdalena Bach, había cumplido cincuenta y dos años de nacida y veintitrés de un matrimonio bien avenido con un hombre que la amaba, y con el cual se casó sin terminar la carrera de letras, todavía virgen y sin noviazgos anteriores. Su padre fue un maestro de música que seguía siendo director del Conservatorio Provincial a los ochenta y dos años, y su madre había sido una célebre maestra de primaria montesoriana que, a pesar de sus méritos, no quiso ser nada más hasta su último aliento.Ana Magdalena heredó de ella la esbeltez de los ojos amarillos, la virtud de las pocas palabras y la inteligencia para disimular el temple de su carácter. La voluntad de ser enterrada en la isla la había expresado tres días antes de morir. Ana Magdalena quiso acompañarla, desde el primer viaje, pero a nadie le pareció prudente, porque ella misma no creyó que pudiera sobrevivir a su congoja. Al primer aniversario, sin embargo, su padre la llevó a la isla para poner la lápida de mármol que estaban debiéndole a la tumba. La asustó la travesía en una canoa con motor fuera de borda que demoró casi cuatro horas sin un instante de buena mar. Admiró las playas de harina dorada al borde mismo de la selva virgen, el alboroto atronador de los pájaros y el vuelo fantasmal de las garzas en el remanso de la laguna interior. Pero la deprimió la miseria de la aldea, donde tuvieron que dormir a la intemperie en una hamaca colgada entre dos cocoteros, y la cantidad de pescadores negros con el brazo mutilado por la explosión prematura de los tacos de dinamita. Por encima de todo, sin embargo, entendió la voluntad de su madre cuando vio el esplendor del mundo desde la cumbre del cementerio. Fue entonces cuando se impuso el deber de llevarle un ramo de flores todos los años mientras tuviera vida.Agosto era el mes más caluroso del año y la estación de los aguaceros grandes, pero ella lo entendió como una obligación de su vida privada que debía cumplir sin falta y siempre sola. Fue la única condición que le impuso a su hombre antes de casarse, y él tuvo la inteligencia de admitir que era algo ajeno a su poder.Así que Ana Magdalena había visto crecer año tras año los acantilados de cristal de los hoteles de turismo, había pasado de las canoas de indios a las lanchas de motor, y de éstas al transbordador, y creía tener motivos para sentirse como el nativo más antiguo de la aldea.Aquella tarde, cuando volvió al hotel, se tendió en la cama sin más ropas que las bragas de encajes y reanudó la lectura del libro que había empezado durante el viaje. Era el Drácula original de Bram Stoker. Siempre fue una buena lectora. Había leído con rigor lo que más le gustaba, que eran las novelas cortas de cualquier género, como el Lazarillo de Tormes, El viejo y el mar, El extranjero. En los últimos años, al borde de los cincuenta, se había sumergido a fondo en las novelas sobrenaturales.Drácula le había fascinado desde el principio, pero aquella tarde sucumbió al trueno continuo del ventilador colgado del cielo raso, y se quedó dormida con el libro en el pecho. Despertó dos horas después en las tinieblas, sudando a mares, de mal humor y sorda de hambre.No era una excepción en su rutina de años. El bar del hotel estaba abierto hasta las diez de la noche, y varias veces había bajado a comer cualquier cosa antes de dormir. Notó que había más clientes que de costumbre a esa hora, y el mesero no le pareció el mismo de antes. Ordenó para no equivocarse un sándwich de jamón y queso con pan tostado, y café con leche. Mientras se lo llevaban se dio cuenta de que estaba rodeada por los mismos clientes mayores de cuando el hotel era el único, o de escasos recursos, como ella. Una niña mulata cantaba boleros de moda, y el mismo Agustín Romero, ya viejo y ciego, la acompañaba bien y con amor en el mismo piano de media cola de la fiesta inaugural.Terminó deprisa, abrumada por la humillación de comer sola, pero se sintió bien con la música, que era suave y tierna, y la niña sabía cantar. Cuando volvió en sí sólo quedaban tres parejas en mesas dispersas, y justo frente a ella, un hombre distinto que no había visto entrar. Vestía de lino blanco, como en los tiempos de su padre, con el cabello metálico y el bigote de mosquetero terminado en puntas. Tenía en la mesa una botella de aguardiente y una copa a la mitad, y parecía estar solo en el mundo.El piano inició el Claro de luna de Debussy en un buen arreglo para bolero, y la niña mulata la cantó con amor. Conmovida, Ana Magdalena pidió una ginebra con hielo y soda, el único alcohol que se permitía de vez en cuando, y lo sobrellevaba bien. Había aprendido a disfrutarlo a solas con su esposo, un alegre bebedor social que la trataba con la cortesía y la complicidad de un amante secreto.El mundo cambió desde el primer sorbo. Se sintió bien, pícara, alegre, capaz de todo, y embellecida por la mezcla sagrada de la música con el alcohol. Pensaba que el hombre de la mesa de enfrente no la había mirado, pero cuando ella lo miró por segunda vez después del primer sorbo de ginebra, lo sorprendió mirándola. Él se ruborizó. Ella, en cambio, le sostuvo la mirada mientras él miró el reloj de leontina, lo guardó impaciente, miró hacia la puerta, se sirvió otro vaso, ofuscado, porque ya era consciente de que ella lo miraba sin clemencia. Entonces la miró de frente. Ella le sonrió sin reservas, y él la saludó con una leve inclinación de cabeza. Entonces ella se levantó, fue hasta su mesa y lo asaltó con una estocada de hombre.–¿Puedo invitarlo a un trago?El hombre se resquebrajó.–Sería un honor –dijo.–Me bastaría con que fuera un placer –dijo ella.No había terminado cuando ya estaba sentada a la mesa, y sirvió un trago en la copa de él, y otro para ella. Lo hizo con tanta habilidad, y tan buen estilo, que él no acertó a quitarle la botella para impedir que se sirviera ella misma. Salud, dijo ella. Él se puso a tono, y ambos se tomaron la copa de un golpe. Él se atragantó, tosió con sobresaltos de todo el cuerpo y quedó bañado en lágrimas. Sacó el pañuelo intachable con un vaho de agua de lavanda, y la miró a través del llanto. Ambos guardaron un largo silencio hasta que él se secó con el pañuelo y recobró la voz. Ella se atrevió a sentar plaza con una pregunta:–¿Está seguro que no vendrá nadie?–No –dijo él sin ninguna lógica–. Era un asunto de negocios, pero ya no llegará.Ella preguntó con una expresión de incredulidad calculada: ¿Negocios? Él le respondió como hombre para que no le creyera: Ya no estoy para nada más. Y ella, con una vulgaridad que no era suya, pero bien calculada, lo remató:–Será en su casa.Siguió pastoreándolo con su tacto fino. Jugó a adivinarle la edad, y se equivocó por un año de más: cuarenta y seis. Jugó a descubrir su país de origen por el acento, pero no acertó en tres tentativas. Probó a adivinar la profesión, pero él se apresuró a decirle que era ingeniero civil, y ella sospechó que era una artimaña para impedir que llegara a la verdad.Hablaron sobre la audacia de convertir en bolero una pieza sagrada de Debussy, pero él no lo había advertido. Sin duda, se dio cuenta de que ella sabía de música y él no había pasado del Danubio azul. Ella le contó que estaba leyendo Drácula. Él sólo lo había leído de niño en una versión infantil, y seguía impresionado con la idea de que el conde desembarcara en Londres transformado en perro. En el segundo trago ella sintió que el aguardiente se había encontrado con la ginebra en alguna parte de su corazón, y tuvo que concentrarse para no perder la cabeza. La música se acabó a las once, y sólo esperaban que ellos se fueran para cerrar.A esa hora ella lo conocía ya como si hubiera vivido con él desde siempre. Sabía que era aseado, impecable en el vestir, con unas manos mudas agravadas por el esmalte natural de las uñas. Se dio cuenta de que estaba cohibido por los grandes ojos amarillos que ella no apartó de los suyos, y que era un hombre bueno y cobarde. Se sintió con el dominio suficiente para dar el paso que no se le había ocurrido ni en sueños en toda su vida, y lo dio sin misterios:–¿Subimos?Él dijo con una humildad ambigua:–No vivo aquí.Pero ella no esperó siquiera que terminara de decirlo. Se levantó, sacudió apenas la cabeza para dominar el alcohol, y sus ojos radiantes resplandecieron.–Yo subo primero mientras usted paga, le dijo. Segundo piso, número 203, a la derecha de la escalera. No toque, empuje nada más.Subió a la habitación arrastrada por un dulce desasosiego que no había vuelto a sentir desde su última noche de virgen. Encendió el ventilador del techo, pero no la luz; se desnudó en la oscuridad sin detenerse, y dejó el reguero de ropa en el suelo desde la puerta hasta el baño. Cuando encendió la lámpara del tocador tuvo que cerrar los ojos y aspirar hondo con un esfuerzo para regular la respiración y controlar el temblor de las manos. Se lavó a toda prisa: el sexo, las axilas, los dedos de los pies macerados por el caucho de los zapatos, pues, a pesar de los terribles sudores de la tarde, no había pensado bañarse hasta la hora de dormir. Sin tiempo de cepillarse los dientes, se puso en la lengua una pizca de pasta dentífrica, y volvió al cuarto, iluminado apenas por la luz oblicua del tocador.No esperó a que su invitado empujara la puerta, sino que la abrió desde dentro cuando lo sintió llegar. Él se asustó: ¡Ay, mi madre! Pero ella no le dio tiempo de más en la oscuridad. Le quitó la chaqueta a zarpazos enérgicos, le quitó la corbata, la camisa, y fue tirando todo en el suelo por encima de  su hombro. A medida que lo hacía, el aire se iba impregnando de un fuerte olor de agua de lavanda. Él trató de ayudarla al principio, pero ella se lo impidió con su audacia y su autoridad. Cuando lo tuvo desnudo hasta la cintura, lo sentó en la cama y se arrodilló para quitarle los zapatos y las medias. Él se soltó al mismo tiempo la hebilla del cinturón de modo que a ella le bastó con jalar los pantalones para quitárselos, sin que ninguno de los dos se preocupara por el reguero de llaves y el puñado de billetes y monedas que cayeron en el suelo. Por último, lo ayudó a sacarse el calzoncillo a lo largo de las piernas, y se dio cuenta de que no era tan bien servido como su esposo, que era el único que ella conocía, pero estaba sereno y enarbolado.No le dejó ninguna iniciativa. Se acaballó sobre él hasta el alma y lo devoró para ella y sin pensar en él, hasta que ambos quedaron exhaustos en un caldo de sudor. Permaneció encima, luchando a solas contra las primeras dudas de su conciencia bajo el chorro caliente y el ruido sofocante del ventilador, hasta que se dio cuenta de que él no respiraba bien, abierto en cruz bajo el peso de su cuerpo. Entonces descabalgó y se tendió bocarriba a su lado. Él permaneció inmóvil hasta que pudo preguntar con el primer aliento:–¿Por qué yo?–Me pareció muy hombre –dijo ella.–Viniendo de una mujer como usted –dijo él– es un honor.–Ah –bromeó ella–. ¿No fue un placer?Él no contestó y ambos yacieron pendientes de los ruidos de la noche. El cuarto era sedante en la penumbra de la laguna. Se oyó un aleteo cercano.Él preguntó: ¿Qué es eso? Ella le habló de los hábitos de las garzas en la noche. Al cabo de una hora larga de susurros banales, ella empezó a explorar con los dedos, muy despacio, desde el pecho hasta el bajo vientre.Lo exploró después con el tacto de sus pies a lo largo de las piernas, y comprobó que todo él estaba cubierto por un vello rizado y tierno que le recordó la hierba en abril. Luego empezó a provocarlo con besos tiernos en las orejas y en el cuello, y se besaron por primera vez en los labios.Entonces él se le reveló como un amante exquisito que la elevó sin prisa hasta el más alto grado de ebullición. Ella se sorprendió de que unas manos tan primarias fueran capaces de tanta ternura. Pero cuando él trató de inducirla al modo convencional del misionero, ella se resistió, temerosa de que se estropeara el prodigio de la primera vez. Sin embargo, él se le impuso con firmeza, la manejó a su gusto y manera, y la hizo feliz.Habían dado las dos cuando la despertó un trueno que sacudió los estribos de la casa, y el viento forzó el pestillo de la ventana. Se apresuró a cerrarla, y en el mediodía instantáneo de otro relámpago vio la laguna encrespada, y a través de la lluvia vio la luna inmensa en el horizonte y las garzas azules aleteando sin aire en la borrasca.De regreso a la cama se le enredaron los pies en la ropa de ambos. Dejó la suya en el suelo para recogerla después, y colgó la chaqueta de él en la silla, colgó encima la camisa y la corbata, dobló los pantalones con cuidado para no arrugarles la línea, y le puso encima las llaves, la navaja y el dinero que se le habían caído de los bolsillos. El aire del cuarto se refrescaba por la tormenta, así que se puso el camisón rosado de una seda tan pura que le erizó la piel. El hombre, dormido de costado y con las piernas encogidas, le pareció un huérfano enorme, y no pudo resistir una ráfaga de compasión. Se acostó a sus espaldas, lo abrazó por la cintura, y el vaho amoniacal de su cuerpo ensopado de sudor le llegó al alma. Él soltó un resuello áspero y empezó a roncar. Ella se adurmió apenas, y despertó en el vacío del ventilador eléctrico cuando se fue la luz y el cuarto quedó en la fosforescencia verde de la laguna. Él roncaba entonces con un silbido continuo. Ella empezó a teclear en sus espaldas con la punta de los dedos por simple travesura. Él dejó de roncar con un sobresalto abrupto y su animal exhausto empezó a revivir. Ella lo abandonó por un instante y se quitó de un tirón la camisa de noche. Pero cuando volvió a él fueron inútiles sus artes, pues se dio cuenta de que se hacía el dormido para no arriesgarse por tercera vez. Así que se apartó hasta el otro lado de la cama, volvió a ponerse la camisa y se durmió a fondo de espaldas al mundo.Su horario natural la despertó al amanecer. Yació un instante divagando con los ojos cerrados, sin atreverse a admitir el latido de dolor de sus sienes ni el mal sabor de cobre en la boca, por el desasosiego de que algo ignoto la esperaba en la vida real. Por el ruido del ventilador se dio cuenta de que había vuelto la luz y la alcoba era ya visible por el alba de la laguna.De pronto, como el rayo de la muerte, la fulminó la conciencia brutal de que había fornicado y dormido por la primera vez en su vida con un hombre que no era el suyo. Se volvió a mirarlo asustada por encima del hombro, y no estaba. Tampoco estaba en el baño. Encendió las luces generales y vio que no estaba la ropa de él, y en cambio la suya, que había tirado por el suelo, estaba doblada y puesta casi con amor en la silla. Hasta entonces no se había dado cuenta de que no sabía nada de él, ni siquiera el nombre, y lo único que le quedaba de su noche loca era un tenue olor de lavanda en el aire purificado por la borrasca. Sólo cuando cogió el libro de la mesa de noche para guardarlo en el maletín se dio cuenta de que él le había dejado entre sus páginas de horror un billete de a veinte dólares.




Leer también: Los últimos días de García Márquez.

viernes, 28 de febrero de 2014

Contradicciones mínimas dentro de AP y Ejecutivo

No hay acuerdo en la bancada de Acción Popular. Las declaraciones del congresista Yonhy Lescano sobre no darle el voto de confianza al nuevo Gabinete de ministros porque “tiene intereses privados” fue denominada por Víctor A. García Belaúnde, congresista de la misma bancada, como una “opinión personal”.





“Vitocho” señaló que su bancada decidirá un día antes de la presentación del Gabinete Cornejo ante el congreso, si es que darán o no el voto de confianza. El congresista dijo no estar animado a  dar dicho voto porque René Cornejo no va a ser un primer ministro, si no un “primer mayordomo” de la nación.

Recordó también que Cornejo ha participado en los gobiernos de Alejandro Toledo, Alan García y ahora en el de Humala, por lo que lo calificó como un “adicto al poder de turno” que tiene vínculos a una empresa que ha hecho las más importantes consultorías del país sobre concesiones e inversiones mal hechas. “Cornejo no es transparente”, apuntó.

Al parecer, al interior de la bancada AP-FA no hay consenso claro. A pesar de que es sabido que es una bancada que suele votar a favor del gobierno, tal como lo hacen Unión Regional, Solidaridad Nacional y como presuntamente lo hará Perú Posible al tener a la parlamentaria Carmen Omonte en el Gabinete (medida que fue criticada el martes). Por el contrario, la bancada fujimorista y Concertación Parlamentaria, formada en su núcleo por los apristas, lo hará en contra sin superar la treintena de votos.

Contradicciones en el ejecutivo
Otra contradicción se vivió en el Ejecutivo ya que el Jefe de Gabinete había declarado que el tema del sueldo mínimo vital (SMV) ya está en agenda y que fue desmentido por la ministra de Trabajo Ana Jara, quien fue enfática al decir que NO habrá aumento de sueldo mínimo.

Al respecto, el congresista de Acción Popular declaró que debería aumentarse el SMV a un equivalente de 300 dólares, debido a que actualmente el Perú tiene uno de los sueldos mínimos más bajos de América Latina (por debajo de Ecuador, lo que irritaba visiblemente a “Vitocho”) pues equivale a 260 dólares.



Según el congresista, cuando el SMV mejora no solo se perjudican las empresas, sino que también se benefician quienes se encuentran en la economía informal porque van a querer ganar como si estuvieran en planilla, además de tener jubilación, gozar de CTS y seguro social.

Vuelven los congresistas

La legislatura comenzará este lunes. El primer tema propuesto por el presidente del congreso Fredy Otárola ha sido la elección del Defensor del Pueblo y el Tribunal Constitucional. Estas semanas la mayoría de los congresistas estuvieron en viajes de representación.

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Primeras declaraciones de René Cornejo

martes, 25 de febrero de 2014

Perú Posible y Gobierno estrechan relaciones, pese a tuit incómodo de ministra



Se ha generado una polémica por la designación de la peruposibilista Carmen Omonte como ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, luego que esta criticara en un tuit que el ministro de Economía Luis Miguel Castilla no debió evidenciar las contradicciones que tenía con el ex premier César Villanueva.

En conversación con Canal N, la propia congresista Carmen Omonte ha desmentido al vocero de su partido porque dijo que ella sí coordinó antes del mediodía de ayer con Alejandro Toledo. Asimismo destacó que es natural que su nuevo cargo genere suspicacias.

Sin embargo, el congresista del PPC Luis Iberico señaló que esta designación denota un estrechamiento de la relación de Perú Posible con el Gobierno. Asegura que esta alianza intercambiaría la mayoría en el Congreso a cambio de blindarse en el caso Ecoteva.

Por otro lado, el congresista Juan Carlos Eguren señaló que Carmen Omonte es la cuota política de Perú Posible en el Gabinete. Añadió que a su bancada le preocupa que hayan existido 5 gabinetes en 2 años y medio de gobierno y que la presencia de la Primera Dama Nadine Heredia parece un poder en la sombra que debilita fuertemente el poder del Presidente. Indicó también que ahora que es ministra, Carmen Omonte debería renunciar a la primera vice-presidencia del Congreso.

Y Martín Belaúnde, por su parte, indicó que aunque este gabinete tiene buenos profesionales, la función ministerial es fundamentalmente política.



Palabras de Eguren:

"Nadie que venga de afuera aceptaría ser Premier. Han escogido a Cornejo que me parece la persona adecuada en ese escenario, conoce a la pareja presidencial, tiene experiencia, tiene buenas relaciones con ellos, conoce estilo de trabajo que tienen, tiene antecedentes técnicos positivos en Pro inversión y otros lados".

lunes, 24 de febrero de 2014

Renuncia de premier Villanueva: ¿Crisis o renovación?

Tras el revuelo causado por la renuncia del Primer Ministro César Villanueva, los congresistas de diversas bancadas coincidieron que se ha hecho lo correcto y que el Gobierno atraviesa un período de crisis.

La vocera alterna de la bancada nacionalista Julia Teves ha dicho que en las próximas horas ha dicho que en las próximas horas habrán novedades. La juramentación del quinto gabinete de la era nacionalista sería hoy a las siete de la noche. Además ha considerado este momento no como una "crisis", sino como un proceso de renovación.

También ha trascendido que Víctor Ísla se ha sumado a la lista de posibles reemplazantes de César Villanueva, donde también está el ministro de Vivienda René Cornejo.



Palabras de Yehude Simon:
No le quiero dar importancia a la señora Nadine. Villanueva fue un primer ministro que pudo ser exitoso y que ha entrado hace 4 o 5 meses es grave porque le corta una carrera brillante.

Han herido a un político de prestigio provinciano y regional. No han dejado en buen pie a los políticos provincianos. (Los bandos dentro del Gabinete existen). Hay ministros sociales y hay ministros que tienen que ver la parte económica, pero nunca se había llegado a los extremos a los que se llegaron.

Empresas fotocopiadas de Gagó
Por otro lado, el vocero de Fuerza Popular Julio Gagó Pérez salió a desmentir la denuncia que lo acusa de subdividir la empresa Jaam SA, de la cual es accionista, en diversas razones sociales para seguir vendiéndole al Estado. 

El congresista se defendió diciendo que todo es falso y que el caso es un refrito. Además dijo que Copy Depot, la empresa con la cual se lo vincula, se fundó en 1999, es decir, 12 años antes de que fuera elegido congresista por lo que no tenía forma de saber que se utilizaría para licitaciones públicas.

Mientras tanto, se espera que a las cinco de la tarde sesione la Comisión de Ética por el Caso Cenaida Uribe.



domingo, 1 de diciembre de 2013

Tecnología de las industrias impedirá respirar aire limpio

Si un decreto supremo corre el riesgo de quedarse en el aire, ese es el D.S. N° 003 - 2008, dado por el Ministerio del Ambiente del Perú. Allí se toman las medidas correctivas para regular el dióxido de azufre (SO2), una de las principales causantes de contaminación ambiental en las ciudades, y exige que para el 2014 no se rebase el límite de 20 ug/m3 (microgramos por metro cúbico).

(Foto: Google)


Es decir, si tuviéramos una piscina de un metro cúbico de volumen, no se permitiría agregar más de un cuarto de una cucharita con azufre (sí, con las que removemos el café), para haberla contaminado. El límite se sustenta en diversos estudios epidemiológicos realizados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Este decreto mencionado modifica el D.S. 074 publicado por el Consejo de Ministros del gobierno de Valentín Paniagua que data del 22 de junio del 2001. Al no haber existido el Ministerio del Ambiente aquella vez, fue promovida por el Concejo Nacional del Ambiente (CONAM). Era el “Reglamento de Estándares Nacionales de Calidad Ambiental del Aire” y proponía los valores límites para cada contaminante (sea azufre, partículas menores a 10 y 2.5 micras, benceno, hidrógeno sulfurado), así como la estrategia para alcanzarlos progresivamente.

Bajo la misma premisa de normar los límites máximos de velocidad en una carretera, se establecieron los Estándares de Calidad Ambiental (ECA) y los Límites Máximos Permisibles (LMP) para proteger la salud de las personas. “La regulación ambiental latinoamericana y peruana ha crecido y evolucionado hasta llegar a niveles cercanos a la regulación ambiental internacional”, señala Mariano Castro, viceministro de Gestión Ambiental, a Munay.

El cronograma de adecuación del ECA - aire para el dióxido de azufre exigía 365 ug/m3 (0.365 gramos) diarios y 80 ug/m3 anual. A partir del año 2009, se eliminó la exigencia anual y quedó solamente el tope de 80 ug/m3 diario. Para el 2014, tendrá que cumplirse con 20 partes por millón. Todo un reto si consideramos que Japón, el más estricto en estos asuntos, tiene permitido hasta 105 ug/m3, y Chile permite hasta 150 ug/m3. La pregunta es: ¿Existe la tecnología suficiente para asumir el reto desde el 1 de enero de 2014?

Según Eva Arias, presidenta de la Sociedad Nacional de Minería y Petroleo, “Técnicamente no es posible cumplir con este tema del ECA aire de reducción de niveles de emisión de SO2, de 80 a 20 microgramos por metro cúbico. El mismo nivel de 80 ya es una carga”, señaló en declaraciones al diario Gestión.

Para Eric Concepción, director del área de Calidad de Aire del Ministerio del Ambiente (MINAM), el tema pasa por la rentabilidad de las empresas. “Y la rentabilidad se traduce en costo-beneficio. Adaptar la tecnología a la necesidad de nuestro país requiere un costo muy elevado que prácticamente haría poco atractivas a ciertas actividades”. La inversión se estima en 800 millones de dólares.

De las refinerías existentes en el país (La Oroya, Ilo, Cajamarquilla, Funsur), sólo son dos las que concentran el 80% de la demanda. Talara, de Petro Perú, y la refinería de Repsol en La Pampilla, entrarán en un proceso de modernización. Solamente Lima y los departamentos al sur del Perú utilizan Diesel con las permitidas 50 partes por millón, es decir, bajo en azufre.

Ilo, en Moquegua, es la única excepción al sur del país, ya que traspasa los 80 microgramos por metro cúbico de contaminación ambiental, debido a sus generadoras eléctricas, pesqueras y un parque automotor que utiliza combustible deficiente. La zona norte y la selva siguen abasteciéndose con combustible altamente contaminante.

Para Concepción, se debe hablar de “viabilidad tecnológica” y que si el cumplimiento no es el próximo año, “estarían en condición de cumplir después de algunos años de implementarse esas medidas”, explica. Allí coincide con el viceministro Castro, quien concede que “tiene que evaluarse en cada uno de los casos y determinar la disponibilidad tecnológica”.

Si se demuestra que actualmente la tecnología para la reducción de dióxido de azufre hace inviable un proyecto, se continuará con la normativa vigente de 80 partes por millón. ¿Marcha atrás del Ministerio del Ambiente o una simple medida de cordura?

El Ministerio de Energía y Minas y el Ministerio de Agricultura serían los responsables de velar por el cumplimiento a partir del próximo año, ya que sólo 10 ciudades de las 13 que se vienen monitoreando desde el 2001 estarían en las condiciones de cumplir los estándares en el mediano plazo.


Las finas partículas originadas por la combustión de hidrocarburos pueden ser origen de enfermedades respiratorias y cáncer. Según Ana González, psicóloga del Centro Ciudad del Aire de España, hay 3500 muertes al año por exposición a partículas en todo el mundo y el 10% de las hospitalizaciones son atribuibles a calidad del aire. Por ahora, los limeños podemos empezar a dudar de aquel viento “fresco” que ingresa por nuestras ventanas.

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lunes, 28 de octubre de 2013

#SocialDayPE: ¿El premio que nadie respeta?

Foto por @deliamvc

Que tire la primera piedra el que no tenga amigos que gusten de "MPQSR" (dale click si no entendiste). Yo cuento a 66 amigos orgullosamente afiliados a esa página. Hagamos ese ejercicio. Sería bonito que tampoco olvidemos la vez que algún amigo prorrumpió en una reunión con esa famosa muletilla "macho peruano que se respeta..." que terminó con risotada de los demás.

Un poco de auto-flagelo para comenzar. (28-10-2013)

El problema expone a un sector gigante de la sociedad que padece de homofobia latente y muchos gramos de sexismo instalados en la mente. Miran con gracia al que discrimina. Como dijo Patricia del Río en su Facebook: "Basta de disfrazar de humor la discriminación contra otros".




"Macho peruano que se respeta celebra día de la canción criolla y no usa disfraz ni otra mariconada. La única que se disfraza es tu hermana. (MPQSR)". 

MI POSICIÓN: La responsabilidad la tienen los organizadores. Ellos conocían desde el lunes 21 de octubre, 4 días antes de la premiación, como dice en sus bases, quiénes eran los nominados: MPQSR, Hembra que se respeta y Aikosas que pasan. Los auspiciadores no tienen la culpa, ellos ven la parte comercial. El Jurado casi elige sobre una terna de finalistas. Cualquier reacción será tardía.

El argumento del doble discurso cobra fuerza cuando vemos el momento de la premiación (en video de abajo). Si allí hubo tanta gente que los aplaudió, estadísticamente es imposible no tener por lo menos 30 amigos que sigan esa página. Al fin y al cabo, ellos no tienen la culpa que su público objetivo los prefiera. Pero qué dificil es para una socidad criticar algo que una gran parte de ella avala con sus risas de sobremesa.



(Premiación al mejor blog de Entretenimiento)

¿A quién apunta MPQSR? Decir que tiene humor negro es premiar sus burdos intentos de chiste o la poca elegancia que revelan sus palabras. "Nosotros nos moderamos hace un año", escribieron en un post de su fan page.


Foto: @deliamvc

Su lenguaje particular, de orden menor, digamos chabacano pues tiene picos de vulgaridad notables, le ha traído réditos a su página. Decir que hace humor negro es premiar la poca creatividad de sus publicaciones. Pero algunos postulan que es el gancho de su éxito.


Foto: Terra.com.pe


El #SocialDayPE es la versión evolucionada del #BlogDay realizado desde el 2006. Yo mismo recuerdo haber asistido a las premiaciones del 2008 en el María Angola y el 2010 en Telefónica. Los organizadores (Inventarte.net) son conocidos por haber promovido la cultura digital con productos como los 20 Blogs Peruanos, con ayuda de empresas como Movistar, BBVA y Marca Perú.

Pero este año 2013, desde el saque, desviaron su responsabilidad en un primer comunicado. Y la regaron aún más sobre la leche derramada por no tener una rápida capacidad de respuesta ante el trolleo excesivo que fue creciendo y al que quedo expuesto.

Javier Albarracín, CEO de Inventarte, minimiza las críticas y sostiene que MPQSR habla "de fútbol y cosas así". El jurado ha dicho el domingo 27 de octubre que han revisado el contenido más actual y "no encontramos contenidos discriminatorios".


Una perlita más (Foto: La Mula)


No se puede prohibir su existencia. Dejar de seguirlo es una opción. Pero es condenable que se les premie. El blog JAMAjamaJAMA ha hecho este deslinde: "Entiendo que aun es posible que en este siglo comentarios machistas/sexistas/homofóbicos y demás, sean apoyados con todo fervor. Pero también creo que somos bastantes más los que creemos que en estos tiempos ese tipo de cosas están demás, y que no deberían ser apoyados y menos premiados".

Corresponsales.pe dijo que devolvería el premio el lunes 27 a las 10 am. Sophimanía y el blog JAMAjamaJAMA han condicionado la devolución si es que no se le retira el premio a MPQSR. Inventarte se juega su prestigio. ¿Cambiará algo luego de esto?


(Premiación al blog más votado)

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ACTUALIZACIÓN: El Jurado decide retirar el premio a "Macho Peruano que se Respeta". Las categorías de "Entretenimiento" y "Más votado" quedan desiertos en vista de los insultos y agresiones que sus administradores originaron. ¿Es suficiente esta explicación?, ¿y si crean una categoría al fan page más deshonroso para el gremio? Pudieron decir también "me equivoqué".